Pitch de inversión

Un inversionista decide en las primeras tres láminas si sigue escuchando. La mayoría de los decks gasta esas tres explicando qué hace la empresa en vez de por qué esto vale su dinero.

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— 01 El momento

El deck está hermoso y la sala igual se quedó callada.

Un pitch de inversión en Sell with Marketing significa el argumento antes que el diseño: la narrativa estructurada como un inversionista evalúa y no como un fundador quiere explicar, los números construidos para que sobrevivan a la repregunta, el sistema visual que carga el argumento en vez de decorarlo, y ensayo contra las preguntas que de verdad rompen una sala.

Un deck no falla por feo. Falla porque responde preguntas que nadie hizo y se salta la que todos están pensando, que normalmente es por qué tú y por qué ahora. Un inversionista se sienta frente a cientos de éstos. Los buenos no son los más bonitos: son aquellos cuyo argumento aguanta cuando un socio empuja de vuelta.

Lo que construimos es el argumento, el deck y la preparación. Que la ronda cierre depende de tus números, tu mercado y tu momento, y no cobramos porcentaje sobre un levantamiento que la propuesta declara fuera de alcance.

— 02 Qué incluye

El argumento, el deck y el ensayo.

  • La narrativa armada como se evalúa: Problema, por qué importa ahora, por qué este equipo, qué ya se probó, qué compra el dinero y en qué se convierte. Secuenciado por lo que un inversionista prueba en orden, no por lo que es más fácil de explicar.
  • Números que sobreviven la repregunta: Un tamaño de mercado que dice de dónde sale, economía unitaria con el supuesto a la vista, y proyecciones cuyos motores se pueden defender en voz alta. Un solo número que un inversionista tumbe se lleva el resto del deck.
  • Un sistema visual que no estorba: Tipografía, jerarquía y gráficas que hacen el argumento rápido de leer. El diseño hace su trabajo cuando nadie lo comenta, y hace daño cuando el deck se ve más caro que la tracción.
  • El anexo que responde lo difícil: El detalle que ensuciaría el deck principal vive atrás, listo para la pregunta sobre la baja de clientes, sobre el competidor que todos nombran, sobre en qué se gastó la ronda anterior.
  • Ensayo contra objeciones reales: Nos sentamos del otro lado de la mesa y hacemos las preguntas incómodas antes que un inversionista. La primera vez que escuches la pregunta más dura de tu pitch no debería ser en la sala donde te cuesta.
  • Las versiones que el proceso necesita: El deck que envías, que tiene que funcionar sin nadie presentándolo, y el deck que presentas, que lleva menos en cada lámina. Mandar la versión de presentación es una de las heridas autoinfligidas más comunes en un levantamiento.
— 03 Para quién es

Cuando las reuniones sí pasan y la segunda no.

  • Fundadores levantando ronda con un deck hecho desde una plantilla de internet
  • Empresas que consiguen primeras reuniones que nunca se vuelven segundas
  • Equipos técnicos con producto fuerte y una historia que es una ficha técnica
  • Negocios buscando banca o financiamiento de desarrollo con requisito de dossier formal
  • Empresas familiares entrando por primera vez a un socio externo
  • Equipos cuyos números son reales y cuya lámina no puede explicarlos en diez segundos

Esto es un proyecto con alcance y final definidos, no un retainer. Lo que se vende es el argumento, el deck y la preparación. Que la ronda cierre depende de tu negocio, tu mercado y tu momento, y ningún proveedor honesto lo cotiza de otra forma.

— 04 Preguntas frecuentes

Antes de firmar.

¿Pueden garantizar que levantemos el dinero?

No, y trata como advertencia a cualquier proveedor que diga lo contrario. Lo que se compromete es el argumento, el deck y el ensayo, y cada uno de ésos es verificable cuando lo recibes. Que la ronda cierre depende de tus números, tu mercado y tu momento, que están fuera de todo lo que una agencia opera, y no cobramos porcentaje sobre un levantamiento que la propuesta declara fuera de alcance.

¿Construyen el modelo financiero?

Trabajamos con el modelo que tengas, le apretamos los supuestos, y construimos las láminas que lo presentan para que se pueda defender. Construir el modelo desde cero es alcance aparte y se cotiza aparte, porque es otro trabajo con otras horas. Lo que no hacemos es presentar una proyección que no podamos explicar, y si los supuestos no aguantan lo decimos antes que un inversionista.

¿De cuántas láminas debe ser?

De diez a quince el deck principal, con el anexo cargando lo demás. La pregunta de verdad no es el conteo: es si las primeras tres láminas se ganan las siguientes diez. La mayoría de los decks que se alargan lo hacen porque el argumento no estaba resuelto cuando empezó el diseño, y las láminas están compensando.

Ya tenemos deck. ¿Pueden nada más mejorar el diseño?

Podemos, y a veces de verdad es lo único que necesita. Pero cuando un deck no aterriza, la causa casi siempre es estructural y no visual, y un rediseño sobre un argumento roto produce un deck más bonito que falla igual. Leemos primero lo que tienes y te decimos con cuál de las dos estás lidiando, en vez de venderte por omisión la respuesta más cara.

¿Es lo mismo que una presentación de negocio?

No. Un inversionista está comprando una parte de un futuro y está probando riesgo. Un cliente está comprando la solución a un problema que ya tiene hoy. Las dos necesitan estructura distinta, evidencia distinta y extensión distinta. Las presentaciones de negocio son disciplina aparte con su propia página.

¿Listo para ver los dos números?

ARMA EL ARGUMENTO
ANTES QUE LAS LÁMINAS.

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